https://www.youtube.com/watch?v=DeWtQMzWctE
Hijo de La Luna
Mecano
reproducciones
11.865
Tonto el que no entienda
Cuenta una leyenda
Que una hembra gitana
Conjuró a la luna hasta el amanecer
Llorando pedía
Al llegar el día
Desposar un calé
Tendrás a tu hombre piel morena
Desde el cielo habló la luna llena
Pero a cambio quiero
El hijo primero
Que le engendres a él
Que quien su hijo inmola
Para no estar sola
Poco le iba a querer
Luna quieres ser madre
Y no encuentras querer
Que te haga mujer
Dime luna de plata
Qué pretendes hacer
Con un niño de piel
Hijo de la luna
De padre canela nació un niño
Blanco como el lomo de un armiño
Con los ojos grises
En vez de aceituna
Niño albino de luna
Maldita su estampa
Este hijo es de un payo
Y yo no me lo cayo
Gitano al creerse deshonrado
Se fue a su mujer cuchillo en mano
¿De quién es el hijo?
Me has engañao fijo
Y de muerte la hirió
Luego se hizo al monte
Con el niño en brazos
Y allí le abandonó
Y en las noches que haya luna llena
Será porque el niño esté de buenas
Y si el niño llora
Menguará la luna
Para hacerle una cuna
Y si el niño llora
Menguará la luna
Para hacerle una cuna
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Composición: José María Cano · ¿Ese no es el compositor? Avísenos.
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miércoles, 30 de septiembre de 2015
miércoles, 23 de septiembre de 2015
EL OCASO
OCASO
Cae la tarde,
hacia el poniente
cielo sin nubes
se
duerme el sol.
Pasan alegres por el sendero
las tejedoras de ñandutí,
en tanto el aire aletea quedo
libando
ceibos el colibrí.
Hogar humilde, barro y totora
catre de tientos, duerme el
anciano,
sombra a su lado vela las
horas
canas
las sienes, rostro moreno.
Cae la tarde
hacia el poniente
cielos de niebla
se
oculta el sol.
Es primavera y al aire tibio
tiende su brote ibirapitá
hacia el ocaso tiembla el
lucero
señala
un rumbo en la oscuridad.
Sonríe el viejo de rostro
enjuto
grandes los ojos, crispa las
manos,
amigo Ansina, tráigame el
moro
quiero
seguir sobre mi caballo.
Cae la tarde
hacia el poniente
teñido en sangre
se
marcha el sol.
Se vuelve noche, duele el
silencio
candil alumbra rostro fugaz
el fiel Ansina, sombra entre
sombras
cierra
los ojos al que se va.
Cayó la tarde
hacia el ocaso
cielos de noche
se
durmió el sol.
Ma. Rosa Bañales(maestra
uruguaya)
29/08/2011
29/08/2011
martes, 1 de septiembre de 2015
EL PEZ GLOBO
En Bahía o San Salvador, en Brasil, me entretuve un día observando los hábitos del Diodon antennatus (llamado también pez globo u orbe), que había sido pescado mientras nadaba cerca de la costa. Este pez, de piel lisa, posee, como es sabido, la singular propiedad de distenderse, tomando forma aproximadamente esférica. Después de haberlo sacado del agua por breve tiempo y sumergiéndolo otra vez, se advierte que el animal ha absorbido una gran cantidad de agua y aire por la boca, y quizás también por los orificios branquiales. La piel de todo el abdomen está mucho más floja que la del dorso.
Durante la inflación, la superficie inferior se distiende más que la superior, y el pez, en consecuencia, flota panza arriba.
Este pez posee varios medios de defensa. Puede dar un terrible mordisco y lanzar el agua por la boca a cierta distancia, al mismo tiempo que hace un curioso ruido con las mandíbulas. Cuando se lo manosea, segrega por la piel del abdomen una materia fibrosa de un bellísimo color carmín.
He oído decir que se ha encontrado con frecuencia un Diodon flotando vivo e inflado en el estómago de un tiburón, y que se comprobó que el Diodon había devorado los costados del monstruo, y lo había matado. ¿Quién hubiera podido creer que un pez tan pequeño y blando fuera capaz de dar muerte al enorme y feroz tiburón?
Charles Darwin: Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo (fragmento adaptado).
Durante la inflación, la superficie inferior se distiende más que la superior, y el pez, en consecuencia, flota panza arriba.
Este pez posee varios medios de defensa. Puede dar un terrible mordisco y lanzar el agua por la boca a cierta distancia, al mismo tiempo que hace un curioso ruido con las mandíbulas. Cuando se lo manosea, segrega por la piel del abdomen una materia fibrosa de un bellísimo color carmín.
He oído decir que se ha encontrado con frecuencia un Diodon flotando vivo e inflado en el estómago de un tiburón, y que se comprobó que el Diodon había devorado los costados del monstruo, y lo había matado. ¿Quién hubiera podido creer que un pez tan pequeño y blando fuera capaz de dar muerte al enorme y feroz tiburón?
Charles Darwin: Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo (fragmento adaptado).
Poema: "Primavera"
Día De la Primavera
¡Comenzó la primavera!crece de nuevo la hierba,
y la fragancia a jazmines,
al paisaje dan belleza.
Vienen volando y dan vida,
mariposas de fantasías,
calorcito de la brisa,
que atrae las golondrinas.
¡Es veintiuno de septiembre!
¡Estación de primavera!
Y en el aire ya se siente,
el aroma a su presencia.
¡El jardín esta de fiesta!
va vestido de colores,
con fragancia a primavera,
aparecieron las flores.
Y los niños con su risa
prestos se están preparando,
¡A salir a disfrutarla!
¡Con su magia y con su canto!
DELIA ARJONA
jueves, 20 de agosto de 2015
Leyenda Guaraní
ISÉ
MOROTÍ
. En esa
tribu había dos indios niños llamados Timbó-Guazú
(árbol fuerte) y Guidaí
(luz de luna).
Timbó-Guazú
estaba destinado a ser el jefe de su tribu; tenía doce años y su
mirada era serena y profunda, su cabeza erguida, sus brazos ya tenían
la potencia de los de su padre y la piel del yaguareté
que lo cubría había sido trabajada
por sus manos.
En la
época de los fríos y las lluvias Timbó jugaba con los niños de su
edad o ayudaba a su padre en la caza, pero cuando llegaban los días
lindos y regresaban a los arenales, andaba todo el día con Guidaí,
su gran amiga indiecita, frágil como un junco, dulce y suave como
las plumas del urú.
Lo que
hacían los niños era salir a buscar un ojo de agua, el de ellos,
pequeño pero cristalino. Su agua, de tan pura, era blanca y por eso
la llamaban: Icé-Morotí
(agua blanca). Nadie más le conocía, era un secreto que tenían
desde muy pequeños.
Ese año
Guidaí no pudo ir el último día a beber de Icé-Morotí, pues su
padre resolvió emprender la marcha antes que el resto de la tribu.
Días
después, triste se despidió Timbó de su agua blanca.
En ese
nuevo lugar, durante el invierno, Luz de Luna enfermó. Tenía algo
duro en la garganta; algo que no la dejaba hablar. Cuando Timbó se
acercó a su amiguita moribunda, sus ojos de guerrero no lloraban
pero en su garganta tenía un nudo que no lo dejaba hablar. Guidaí
lo miró largamente y sólo dijo: …¡Timbó! ¡Hicé Morotí…!
Esa noche
Timbó desapareció de su campamento y corriendo por la costa del río
dulce emprendió la marcha hasta encontrar su secreta fuente. Llenaba
de agua un cuenco cuando de repente se posa frente a él un
guirá-pará y le dice: "Corre
Timbó-Guazú a llevarle el agua a Guidaí y ten por seguro que
sanará… Has de saber que ha dicho el gran Tupá que quien de esa
agua bebe se queda o vuelve…"
Arbol Fuerte
corrió y llegó a tiempo.
Al beber
del agua pura que él le trajo, Luz de Luna se mejoró.
Al
siguiente verano su tribu emprendió nuevamente el viaje a los
arenales. Esa vez todos bebieron de Isé Morotí.
Nunca más
se apartaron de ese lugar; porque “quién bebe de su agua vuelve y
se queda”.
Así nació
el pueblo de “Isé Morotí”.
miércoles, 12 de agosto de 2015
cuentos
EL PERRO AMBICIOSO
Iba un día un perro por la calle, cuando se encontró en el suelo un hermoso pedazo de carne; rápidamente lo agarró entre sus dientes y se alejó corriendo para comérselo tranquilo.
Al pasar por el río, vio un trozo de carne que parecía flotar en el agua. Entonces pensó: “Yo me creía afortunado por haber encontrado el trozo de carne que llevo en la boca, pero ahí, en el agua, hay un pedazo mucho mejor y más grande que el mío... ¿Por qué tengo que conformarme con éste?”
El perro abrió la boca para coger la carne que veía en el agua y, naturalmente, se le cayó el verdadero trozo de carne y se hundió en el río. Por ambicioso se quedó sin comer.
EL PERRO AMBICIOSO
1. Cuando el perro se encontró un pedazo de carne lo agarró y se alejó para comérselo tranquilamente, porque:
No tenía hambre. Quería comérselo tranquilamente. No quería que
alguien se lo quitara.
_____ _____ _____
2. ¿Por qué crees que el pedazo de carne que veía en el río le pareció más grande?
Porque realmente Porque al reflejarse Porque qería
era más grande. en el agua se veía mas grande. más carne.
_____ _____ _____
3. ¿Por qué se quedó sin comer?
4. ¿Qué significa, en esta historia, que el perro era ambicioso?
5. ¿Qué otro título le pondrías a esta historia?
Iba un día un perro por la calle, cuando se encontró en el suelo un hermoso pedazo de carne; rápidamente lo agarró entre sus dientes y se alejó corriendo para comérselo tranquilo.
Al pasar por el río, vio un trozo de carne que parecía flotar en el agua. Entonces pensó: “Yo me creía afortunado por haber encontrado el trozo de carne que llevo en la boca, pero ahí, en el agua, hay un pedazo mucho mejor y más grande que el mío... ¿Por qué tengo que conformarme con éste?”
El perro abrió la boca para coger la carne que veía en el agua y, naturalmente, se le cayó el verdadero trozo de carne y se hundió en el río. Por ambicioso se quedó sin comer.
EL PERRO AMBICIOSO
1. Cuando el perro se encontró un pedazo de carne lo agarró y se alejó para comérselo tranquilamente, porque:
No tenía hambre. Quería comérselo tranquilamente. No quería que
alguien se lo quitara.
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2. ¿Por qué crees que el pedazo de carne que veía en el río le pareció más grande?
Porque realmente Porque al reflejarse Porque qería
era más grande. en el agua se veía mas grande. más carne.
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3. ¿Por qué se quedó sin comer?
4. ¿Qué significa, en esta historia, que el perro era ambicioso?
5. ¿Qué otro título le pondrías a esta historia?
Había una vez un hombre que tenía un perrito muy alegre y juguetón.
Cada vez que su dueño volvía a casa el perrito corría hacia él, se ponía de pie sobre las patas traseras y lo recibía con grandes muestras de alegría.
El hombre se sentía muy feliz al ver que su perro lo recibía tan alegremente y por eso lo acariciaba con afecto y casi siempre le daba algo sabroso de comer.
El dueño del perrito tenía también un asno que era bastante envidioso y no muy inteligente.
“A este perrillo lo tratan mejor que a mí —pensaba el asno— y en realidad lo único que hace es correr hacia el amo cuando llega a casa, lamerlo y subirse en él. A lo mejor si yo hiciera lo mismo, me darían mejor de comer”.
Al día siguiente, cuando el hombre volvió a casa, el asno se adelantó al perrito y corrió hacia él rebuznando.
Al llegar junto a su amo, se puso de pie sobre sus patas traseras y le apoyó las delanteras encima, con lo que el hombre cayó al suelo.
—Mi asno se ha vuelto loco, ¡socorro!—, gritó el hombre; se levantó y echó a correr asustado, mientras el asno pensaba: “No lo entiendo, lo he hecho igual que el perro y no le ha gustado nada”.
Cada vez que su dueño volvía a casa el perrito corría hacia él, se ponía de pie sobre las patas traseras y lo recibía con grandes muestras de alegría.
El hombre se sentía muy feliz al ver que su perro lo recibía tan alegremente y por eso lo acariciaba con afecto y casi siempre le daba algo sabroso de comer.
El dueño del perrito tenía también un asno que era bastante envidioso y no muy inteligente.
“A este perrillo lo tratan mejor que a mí —pensaba el asno— y en realidad lo único que hace es correr hacia el amo cuando llega a casa, lamerlo y subirse en él. A lo mejor si yo hiciera lo mismo, me darían mejor de comer”.
Al día siguiente, cuando el hombre volvió a casa, el asno se adelantó al perrito y corrió hacia él rebuznando.
Al llegar junto a su amo, se puso de pie sobre sus patas traseras y le apoyó las delanteras encima, con lo que el hombre cayó al suelo.
—Mi asno se ha vuelto loco, ¡socorro!—, gritó el hombre; se levantó y echó a correr asustado, mientras el asno pensaba: “No lo entiendo, lo he hecho igual que el perro y no le ha gustado nada”.
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