miércoles, 30 de septiembre de 2015

Hijo de la Luna

https://www.youtube.com/watch?v=DeWtQMzWctE




 Hijo de La Luna
Mecano
reproducciones
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Tonto el que no entienda
Cuenta una leyenda
Que una hembra gitana
Conjuró a la luna hasta el amanecer
Llorando pedía
Al llegar el día
Desposar un calé

Tendrás a tu hombre piel morena
Desde el cielo habló la luna llena
Pero a cambio quiero
El hijo primero
Que le engendres a él
Que quien su hijo inmola
Para no estar sola
Poco le iba a querer

Luna quieres ser madre
Y no encuentras querer
Que te haga mujer
Dime luna de plata
Qué pretendes hacer
Con un niño de piel
Hijo de la luna

De padre canela nació un niño
Blanco como el lomo de un armiño
Con los ojos grises
En vez de aceituna
Niño albino de luna
Maldita su estampa
Este hijo es de un payo
Y yo no me lo cayo

Gitano al creerse deshonrado
Se fue a su mujer cuchillo en mano
¿De quién es el hijo?
Me has engañao fijo
Y de muerte la hirió
Luego se hizo al monte
Con el niño en brazos
Y allí le abandonó

Y en las noches que haya luna llena
Será porque el niño esté de buenas
Y si el niño llora
Menguará la luna
Para hacerle una cuna
Y si el niño llora
Menguará la luna
Para hacerle una cuna
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Composición: José María Cano · ¿Ese no es el compositor? Avísenos.
Leyendado por camilacaroline
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miércoles, 23 de septiembre de 2015

EL OCASO



OCASO
Cae la tarde,
hacia el poniente
cielo sin nubes
se duerme el sol.
Pasan alegres por el sendero
las tejedoras de ñandutí,
en tanto el aire aletea quedo
libando ceibos el colibrí.
Hogar humilde, barro y totora
catre de tientos, duerme el anciano,
sombra a su lado vela las horas
canas las sienes, rostro moreno.
Cae la tarde
hacia el poniente
cielos de niebla
se oculta el sol.
Es primavera y al aire tibio
tiende su brote ibirapitá
hacia el ocaso tiembla el lucero
señala un rumbo en la oscuridad.
Sonríe el viejo de rostro enjuto
grandes los ojos, crispa las manos,
amigo Ansina, tráigame el moro
quiero seguir sobre mi caballo.
Cae la tarde
hacia el poniente
teñido en sangre
se marcha el sol.
Se vuelve noche, duele el silencio
candil alumbra rostro fugaz
el fiel Ansina, sombra entre sombras
cierra los ojos al que se va.
Cayó la tarde
hacia el ocaso
cielos de noche
se durmió el sol.
Ma. Rosa Bañales(maestra uruguaya)
29/08/2011

martes, 1 de septiembre de 2015

EL PEZ GLOBO

   En Bahía o San Salvador, en Brasil, me entretuve un día observando los hábitos del Diodon antennatus (llamado también pez globo u orbe), que había sido pescado mientras nadaba cerca de la costa. Este pez, de piel lisa, posee, como es sabido, la singular propiedad de distenderse, tomando forma aproximadamente esférica. Después de haberlo sacado del agua por breve tiempo y sumergiéndolo otra vez, se advierte que el animal ha absorbido una gran cantidad de agua y aire por la boca, y quizás también por los orificios branquiales. La piel de todo el abdomen está mucho más floja que la del dorso.
Durante la inflación, la superficie inferior se distiende más que la superior, y el pez, en consecuencia, flota panza arriba.

   Este pez posee varios medios de defensa. Puede dar un terrible mordisco y lanzar el agua por la boca a cierta distancia, al mismo tiempo que hace un curioso ruido con las mandíbulas. Cuando se lo manosea, segrega por la piel del abdomen una materia fibrosa de un bellísimo color carmín.

   He oído decir que se ha encontrado con frecuencia un Diodon flotando vivo e inflado en el estómago de un tiburón, y que se comprobó que el Diodon había devorado los costados del monstruo, y lo había matado. ¿Quién hubiera podido creer que un pez tan pequeño y blando fuera capaz de dar muerte al enorme y feroz tiburón?


                            Charles Darwin: Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo (fragmento adaptado).

Poema: "Primavera"


Día De la Primavera
¡Comenzó la primavera!
crece de nuevo la hierba,
y la fragancia a jazmines,
al paisaje dan belleza.

Vienen volando y dan vida,
mariposas de fantasías,
calorcito de la brisa,
que atrae las golondrinas.

¡Es veintiuno de septiembre!
¡Estación de primavera!
Y en el aire ya se siente,
el aroma a su presencia.

¡El jardín esta de fiesta!
va vestido de colores,
con fragancia a primavera,
aparecieron las flores.

Y los niños con su risa
prestos se están preparando,
¡A salir a disfrutarla!
¡Con su magia y con su canto!






DELIA ARJONA

jueves, 20 de agosto de 2015

Leyenda Guaraní



ISÉ MOROTÍ


. En esa tribu había dos indios niños llamados Timbó-Guazú (árbol fuerte) y Guidaí (luz de luna).
Timbó-Guazú estaba destinado a ser el jefe de su tribu; tenía doce años y su mirada era serena y profunda, su cabeza erguida, sus brazos ya tenían la potencia de los de su padre y la piel del yaguareté que lo cubría había sido trabajada por sus manos.
En la época de los fríos y las lluvias Timbó jugaba con los niños de su edad o ayudaba a su padre en la caza, pero cuando llegaban los días lindos y regresaban a los arenales, andaba todo el día con Guidaí, su gran amiga indiecita, frágil como un junco, dulce y suave como las plumas del urú.
Lo que hacían los niños era salir a buscar un ojo de agua, el de ellos, pequeño pero cristalino. Su agua, de tan pura, era blanca y por eso la llamaban: Icé-Morotí (agua blanca). Nadie más le conocía, era un secreto que tenían desde muy pequeños.
Ese año Guidaí no pudo ir el último día a beber de Icé-Morotí, pues su padre resolvió emprender la marcha antes que el resto de la tribu.
Días después, triste se despidió Timbó de su agua blanca.
En ese nuevo lugar, durante el invierno, Luz de Luna enfermó. Tenía algo duro en la garganta; algo que no la dejaba hablar. Cuando Timbó se acercó a su amiguita moribunda, sus ojos de guerrero no lloraban pero en su garganta tenía un nudo que no lo dejaba hablar. Guidaí lo miró largamente y sólo dijo: …¡Timbó! ¡Hicé Morotí…!
Esa noche Timbó desapareció de su campamento y corriendo por la costa del río dulce emprendió la marcha hasta encontrar su secreta fuente. Llenaba de agua un cuenco cuando de repente se posa frente a él un guirá-pará y le dice: "Corre Timbó-Guazú a llevarle el agua a Guidaí y ten por seguro que sanará… Has de saber que ha dicho el gran Tupá que quien de esa agua bebe se queda o vuelve…"
Arbol Fuerte corrió y llegó a tiempo.
Al beber del agua pura que él le trajo, Luz de Luna se mejoró.
Al siguiente verano su tribu emprendió nuevamente el viaje a los arenales. Esa vez todos bebieron de Isé Morotí.
Nunca más se apartaron de ese lugar; porque “quién bebe de su agua vuelve y se queda”.
Así nació el pueblo de “Isé Morotí”.

miércoles, 12 de agosto de 2015

cuentos

EL PERRO AMBICIOSO

Iba un día un perro por la calle, cuando se encontró en el suelo un hermoso pedazo de carne; rápidamente lo agarró entre sus dientes y se alejó corriendo para comérselo tranquilo.

Al pasar por el río, vio un trozo de carne que parecía flotar en el agua. Entonces pensó: “Yo me creía afortunado por haber encontrado el trozo de carne que llevo en la boca, pero ahí, en el agua, hay un pedazo mucho mejor y más grande que el mío... ¿Por qué tengo que conformarme con éste?”

El perro abrió la boca para coger la carne que veía en el agua y, naturalmente, se le cayó el verdadero trozo de carne y se hundió en el río. Por ambicioso se quedó sin comer.



EL PERRO AMBICIOSO

1. Cuando el perro se encontró un pedazo de carne lo agarró y se alejó para comérselo tranquilamente, porque:

No tenía hambre.            Quería comérselo tranquilamente.          No quería que
                                                                                            alguien se lo quitara.

_____                                  _____                                               _____

2. ¿Por qué crees que el pedazo de carne que veía en el río le pareció más grande?

Porque realmente                    Porque al reflejarse                            Porque qería


era más grande.              en el agua se veía mas grande.                     más carne.

_____                                     _____                                                    _____

3. ¿Por qué se quedó sin comer?

4. ¿Qué significa, en esta historia, que el perro era ambicioso?

5. ¿Qué otro título le pondrías a esta historia?


Había una vez un hombre que tenía un perrito muy alegre y juguetón.

Cada vez que su dueño volvía a casa el perrito corría hacia él, se ponía de pie sobre las patas traseras y lo recibía con grandes muestras de alegría.

El hombre se sentía muy feliz al ver que su perro lo recibía tan alegremente y por eso lo acariciaba con afecto y casi siempre le daba algo sabroso de comer.

El dueño del perrito tenía también un asno que era bastante envidioso y no muy inteligente.

“A este perrillo lo tratan mejor que a mí —pensaba el asno— y en realidad lo único que hace es correr hacia el amo cuando llega a casa, lamerlo y subirse en él. A lo mejor si yo hiciera lo mismo, me darían mejor de comer”.

Al día siguiente, cuando el hombre volvió a casa, el asno se adelantó al perrito y corrió hacia él rebuznando.

Al llegar junto a su amo, se puso de pie sobre sus patas traseras y le apoyó las delanteras encima, con lo que el hombre cayó al suelo.

—Mi asno se ha vuelto loco, ¡socorro!—, gritó el hombre; se levantó y echó a correr asustado, mientras el asno pensaba: “No lo entiendo, lo he hecho igual que el perro y no le ha gustado nada”.